miércoles, 14 de septiembre de 2011

Rutinas

Rutina. Esa palabra apasionante que conlleva algo igualmente apasionante. 
La pereza que da volver a hacer lo que hace tiempo que no se hace.
Sí, se supone que lo bueno si breve... ¿Pero no podría ser lo bueno largo y duradero?
No sé, llámame rara, pero creo que a más de uno le haría feliz que el verano durase algo más de lo que dura, ¿o no?

Pues eso, majo, que esto se acaba, que adiós felicidad y adiós levantarse a la hora de la comida, adiós tardes en la Botica Indiana, piscina, playa y calorcito (si se puede llamar así al tiempo que hace en Asturias en verano...)
Pero nada, que ahora toca decir hola a Griego y a Latín, al despertador de las 7 de la mañana, a los compis de clase y a los no compis de clase, a la mochila horriblemente pesada y al tedio de algunas clases. 


De todas formas supongo que todo esto es algo positivo, porque si no hubiera una parte mala al final de las partes buenas, sol después de una una tormenta, una sonrisa tras las lágrimas y un curso al acabar el verano, no sabríamos distinguir lo bueno de lo malo y, por lo tanto, no conoceríamos esa sensación que solo la alegría de una tarde soleada, una sonrisa, un abrazo o un buen verano pueden proporcionar. 







See ya, summer. ;)

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